Sábado 16 de Octubre de 2021Actualizado 16:15

El 16 de mayo de 2021

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Sin reacción ante los errores

El Leganés, con poco, remata 3-0 a una UD Logroñés sin corazón y acomplejada.

Once de la UD Logroñés en Butarque ante el Leganés

Rioja2

La UD Logroñés no está para regalar, pero insiste en complicarse la existencia en el fútbol profesional con errores de bulto que le impiden depender de sí mismo para alcanzar la permanencia. La noche del domingo fue en Butarque ante un Leganés que, simplemente manteniendo la concentración superó un trámite para fijarse en la zona de ‘play off’, pero da igual el escenario y el rival. Quedan tres duelos (Fuenlabrada, Almería y Las Palmas) para cerrar el curso y, en estos momentos, el cuadro blanquirrojo da pocas muestras de ser capaz de ganar los, al menos, 6 puntos necesarios para escapar de la quema.

Durante algunos minutos sí que exhibe capacidad para competir, enseña sensaciones de estar metido en el choque (siempre con el marcador empatado), presenta orden y trabajo… pero carece de contundencia y constancia en las áreas. Si el problema estuviera exclusivamente en la faceta ofensiva este equipo no estaría anclado en la zona de descenso, cierto que con un punto saldría de ella. El factor diferencial pasa por el aspecto defensivo y la gran cantidad de errores que comete y que acaban convirtiéndose en goles encajados. Tantos que modifican el devenir de los encuentros y que merman -cortocircuitan- a una UD Logroñés incapaz de ir en contra del marcador. Eso genera que el colectivo se contagia de los complejos, del pesimismo, de la ausencia de confianza y de la falta de corazón (lo de las ideas se da por supuesto que han desaparecido), lo peor que le puede suceder a un profesional; dejarse llevar y caer en la indiferencia, aunque sea de forma inconsciente.

Lo que más duele de la derrota por 3-0 ante el Leganés es que, como sucediera ante el Girona aunque en menor medida, se volvía a salir resignado ante el contrincante que había enfrente. El exceso de responsabilidad, que pesa demasiado. Cabe preguntarse si eso impide meter el pie en determinados momentos. Porque correr, los jugadores blanquirrojos, hasta en los minutos finales y con todo perdido, seguían haciéndolo. Pero es que igual hay que saber cuándo, cómo y en qué situaciones merece más la pena realizarlo. El aspecto anímico afecta. Por supuesto. Y los infortunios en Butarque fueron a más. Error grave en el 1-0, jugada fortuita para el 2-0 y relativa permisividad en el 3-0. A ello hay que sumar las lesiones de Iago López y Gorka (ojalá que no hayan dicho adiós a lo que falta del campeonato).

Sergio Rodríguez, tras el fiasco de la semana pasada en Las Gaunas, introdujo hasta tres cambios -demasiados a tenor de las modificaciones realizadas en las jornadas precedentes-. Señalar o no, el caso es que ni Bobadilla ni Petcoff ni Pacheco fueron de la partida. En su lugar entraban Gorka, Sierra y Olaetxea -que volvía tras sus dos partidos de sanción-. Variaciones de nombres, pero no de dibujo ni propuesta. De partida, orden y seguridad defensiva con ligera presión en los saques de puerta, pero sin importar el repliegue si los pepineros salían fácil con el cuero.

El Leganés, a lo suyo. Sin prisa, pero sin pausa. A los dos minutos, el primer susto, barullo en el área defendida de Santamaría, mano de Olaetxea y a esperar a que al árbitro no le dijeran nada desde el VAR. Así fue. Superados esos minutos iniciales (incluido un saque de banda y posterior rechace con tiro desviado de Muñoz), la UD Logroñés transmitía aplomo y confianza pese a la situación clasificatoria. Olaetxea lo certificaba con un tiro desde la esquina del área que repelió Riesgo. A los de Asier Garitano les costaba hilvanar y gozar de continuidad en las acciones por el buen hacer de los blanquirrojos pese a otro balón caído del cielo que Gorka despejó de aquella manera.

No pasaba nada en el terreno de juego. Todo ok. Hasta que Sergio González avanzó sin oposición, levantó la cabeza vio a Muñoz, entre los dos centrales libre de marca. Álex Pérez rectificaba su posición, llegaba a la espalda del jugador local, que peinaba para que Miguel dejara pasar el esférico, superara a Santamaría -no midió bien la salida- y marcara. Otro duelo más a remolque por un error de bulto en la parcela defensiva sin que el oponente hubiera merecido gran cosa.

Un cuarto de encuentro y hasta el descanso, salvo una contra culminada por Paulino con un tiro alto desde la frontal, el bloque riojano pareció dejar pasar el tiempo como si eso le interesara. Igual sí, igual se daba ya por finiquitado el choque y se esperaba a otra ocasión para poder sumar y escapar de los puestos de descenso. El problema es que antes de empezar la jornada 39, los logroñeses dependían de sí mismos para salvarse y quizá cuando comiencen a pelear cada balón como si fuera el último a lo mejor ya se depende de terceros. Por si fuera poco, Gorka se lastimaba la zona del hombro y dejaba a los suyos con diez para el tiempo añadido de la primera parte -Sergio Rodríguez, con buen criterio, no malgastó una ventana antes del intermedio-.

En la reanudación, Bobadilla, Petcoff y Rubén Martínez aparecían por el central vizcaíno, Paulino (improductivo en las últimas jornadas) e Iñaki (hay que recordar que está apercibido de sanción), modificando así a los hombres de banda e incrustando en la derecha al polivalente Olaetxea, mientras que el argentino acompañaba a Mano Mesa. La entrada en el segundo acto fue buena. La apuesta por un equipo más físico, de empujar, de presionar y de meter el pie estuvo bien. Cierto dominio territorial, pero poco más. Probablemente es lo que haya.

El caso es que este Leganés, con bien poquito, acabó de sentenciar tras una acción ciertamente desafortunada para los blanquirrojos. Nano Mesa despeja con todo y el balón le da a Sierra que habilita a Javi Hernández, que estaba dentro del área. El central, que venía de dar continuidad a la jugada, chutó a portería. Santamaría reaccionaba con destreza y en el rechace Miguel le ganaba la partida a Bobadilla y entre los dos se ‘comían’ al portero navarro.

En la línea de infortunios, Iago López, en la siguiente jugada, se tenía que retirar por un tirón. Bogusz aparecía por el gallego, mientras que Rubén Martínez, hasta que entraba Andoni López (por Andy) y agotaba las sustituciones (con más de veinte minutos por delante), ejercía de lateral zurdo. La UD Logroñés no bajó los brazos, mantuvo el sitio, corrió, intentó empujar pero se mostró impotente ante un rival que, sin grandes alardes, fue capaz de ampliar la renta con un gol de Sabin Merino que dio esa pausa suficiente para pensar que no ocurría nada y sacarse un tremendo latigazo al que Santamaría poco hizo. En lo ofensivo, Andoni López -pujante- remataba una falta y Medina, a bocajarro, probaron a un Riesgo que vivió tranquilo. Toca pensar en cambiar la cara (el ánimo, el semblante, la predisposición, la activación…) ante el Fuenlabrada, un rival al que se le debería superar, por de pronto, en intensidad y ganas por sumar de tres en tres. Veremos.

Ficha técnica

Leganés: Riesgo; Palencia, Sergio González, Javi Hernández, Silva (Rodri Tarín, min. 80); Rubén Pérez, Gaku; Avilés (Rober Ibáñez, min. 65), Juan Muñoz (Rubén Pardo, min. 80), Sabin Merino (Diego García, min. 87); y Miguel (Bua, min. 65).

UD Logroñés: Santamaría; Medina, Álex Pérez, Gorka (Bobadilla, min. 46), Iago López (Bogusz, min. 64); Paulino (Rubén Martínez, min. 46), Andy (Andoni López, min. 68), Sierra, Iñaki (Petcoff, min. 46); Olaetxea y Nano Mesa.

Goles: 1-0, min. 23: Miguel. 2-0, min. 57: Miguel. 3-0, min. 81: Sabin Merino.

Árbitro: Jon Ander González Esteban (Comité Vasco). Amonestó a Avilés (min. 14) y Silva (min. 20), por el Leganés.

Foto: UD Logroñés

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