Martes 19 de Octubre de 2021Actualizado 13:58

El 11 de octubre de 2021

Tiempo de lectura: 03:04
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El 26% de los adolescentes tiene sobrepeso u obsesidad en La Rioja

La tesis doctoral de Raúl Jiménez Boraita ofrece un análisis global del estado de salud de la juventud riojana de entre 12 y 16 años.

Raúl Jiménez Boraita, UR, tesis educación

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Un 26,3 % de los adolescentes riojanos estudiantes de la ESO presentan sobrepeso (19,6 %) u obesidad (6,7 %), según se desprende de los resultados de la tesis doctoral de Raúl Jiménez Boraita, cuyo objetivo era analizar su estado de salud, así como evaluar la influencia de los hábitos de vida y los factores sociodemográficos sobre el mismo.

Desarrollada en el Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de La Rioja –en el marco del programa 283D Doctorado en Educación y Psicología- esta tesis ha sido dirigida por Josep María Dalmau Torres, Esther Gargallo Ibort y Daniel Arriscado; y ha logrado la calificación de sobresaliente ‘cum laude’.

Ofrece un análisis global del estado de salud de los jóvenes riojanos de entre 12 y 16 años, en sus dimensiones física, psicológica y social; abarcando desde la capacidad cardiorrespiratoria hasta la autoestima o el bienestar.

La investigación se realizó sobre una muestra representativa de 761 estudiantes, pertenecientes a 45 aulas de 1º y 4º de la ESO de 25 centros educativos de La Rioja; contemplando diversas variables sociodemográficas (edad, sexo, nacionalidad, localización del centro educativo) y de hábitos de vida (dieta mediterránea, actividad física y horas de sueño).

La proporción de estudiantes con sobrepeso u obesidad es mayor en los varones (28,4%) que en las mujeres (24,1%). Según el estudio, las chicas presentan valores más bajos de práctica física y bienestar, tanto físico como psicológico. Sin embargo, su nivel de bienestar en el entorno escolar y el consumo de verduras son mayores.

Ser varón, tener menor edad, dormir menos horas por la noche y un menor rendimiento académico resultan ser factores predictores de la obesidad, que afecta al 6,7% de los adolescentes (el 8,6% de los chicos y 4,8% de las chicas), mientras que una menor edad y ser migrante lo son del sobrepeso, detectado en el 19,6% (el 19,8 de los chicos y el 19,3 de las chicas).

Por otro lado, el 26,5% del total muestran una capacidad cardiorrespiratoria en zona de riesgo, relacionada con factores predictores como un menor nivel de actividad física, peor rendimiento académico o ser migrante.

Es estudio también refleja que el 42,7% manifiestan un deseo de estar más delgados y un 17,1% de estar más gruesos. Los adolescentes no satisfechos con su cuerpo tienen menores niveles de autoestima, dieta mediterránea y actividad física. Las tasas de insatisfacción son más amplias en los de mayor edad, migrantes y chicas, así como en aquellos con exceso de peso y en los que no practican deporte fuera de la escuela. 

La actividad física se relaciona positivamente con las horas de sueño nocturno, la autoestima y la dieta mediterránea. Esta última es seguida de forma habitual por el 49% de los adolescentes. Ser chica, tener un mayor nivel de actividad física y autoestima, un mejor rendimiento académico y más horas de sueño son los factores predictivos de este tipo de alimentación. 

Respecto a la edad, los adolescentes más jóvenes duermen más, practican más deporte y comen mejor. También tienen valores superiores en autoestima y en todas las dimensiones de la calidad de vida relacionada con la salud. Sin embargo, sus porcentajes de sobrepeso y obesidad son mayores, con diferencias significativas en el caso de los chicos. 

En relación al alumnado migrante, presenta menores niveles de actividad física, dieta mediterránea, calidad de vida relacionada con la salud, autoestima, rendimiento académico y nivel socioeconómico. No se han detectado diferencias en relación al bienestar asociado al entorno escolar ni al nivel de actividad física realizado en horario lectivo. 

Los adolescentes de zonas rurales reportan más horas de sueño nocturno y mejor calidad de vida relacionada con la salud en las dimensiones vinculadas al bienestar psicológico, entorno escolar, autonomía y padres. Por otro lado, el consumo de comida rápida y la práctica de actividad física entre las 18:00 y las 22:00 horas son superiores entre los escolares de zonas urbanas.

En conclusión, Raúl Jiménez Boraita destaca la necesidad de abordar la salud adolescente mediante intervenciones multidisciplinares focalizadas en los grupos de mayor riesgo, como son, por ejemplo, migrantes y adolescentes de mayor edad, con respecto a sus estilos de vida, o el sexo femenino, en relación a su menor nivel de práctica física y satisfacción corporal.

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