Sábado 29 de Enero de 2022Actualizado 19:28

El 30 de noviembre de 2021

Tiempo de lectura: 04:13
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El propietario de un bar de Logroño declara como acusado de tráfico de drogas

Ha negado dedicarse a la venta de sustancias y ha asegurado que vive de lo que obtiene con sus negocios del sector hostelero.

Palacio de Justicia Audiencia Provincial

Rioja2

Uno de los los acusados por la operación contra el tráfico de drogas desplegada en 2020 en Castilla y León y Cantabria L.F.C. ('El Gordo'), propietario del club 'La Rosa' de Aranda de Duero (Burgos) y de un bar-restaurante en Logroño, ha negado dedicarse a la venta de sustancias y ha asegurado que vive de lo que obtiene con sus negocios del sector hostelero, al igual de lo que ha declarado su pareja de hecho, F.M.M.C.

"La policía dice que tengo un nivel de vida que no se corresponde con mi actividad, pero tanto yo como mi esposa trabajamos dieciocho horas porque nos levantamos bien pronto y nos metemos en la cama bien tarde, algo que no hacen muchos otros", ha indicado el hostelero, quien también ha explicado que su relación con otro de los acusados, D.S.M, es como mero cliente de su club y como ayudante, a comisión, en la venta de un número de lotería que todos los años vende entre la clientela.

"Lo llevo vendiendo, íntegro, desde hace cinco años y me faltaba por vender una parte", de ahí que el acusado pidiera a D.S.M. su colaboración para terminar la venta del número. "Es la única conversación de dinero que hemos tenido entre nosotros", ha asegurado 'El Gordo', quien se expone a una condena de ocho años de cárcel.

La que fuera esposa del principal encausado en la operación, M.R.A, ha confesado este martes haber colaborado "puntualmente" con su marido en la venta de sustancias estupefacientes pero siempre bajo amenazas hacia ella y sus hijos e incluso tras recibir algún "guantazo".

Después de que en la primera jornada del juicio un total de dieciséis encausados llegara a una sentencia de conformidad con el fiscal del caso, entre ellos el aludido, J.R.M.F, condenado ya a seis años y medio de cárcel, la reanudación de la vista este martes con la otra decena de presuntos 'narcos' ha tenido como una de las declaraciones más llamativas la protagonizada por la que fuera su mujer, quien ha relatado que se vio obligada a vender droga ante el intenso "miedo" que tenía a su pareja.

"Yo no quería, me negaba, pero era imposible porque me amenazaba verbalmente no solo a mi sino también a mis hijos e incluso en alguna ocasión me llegó a dar algún guantazo", ha apuntado la también acusada en una declaración en la que ha insistido en que su intervención en la actividad de su marido fue "puntual, esporádica" obligada por un hombre que al caer en el consumo de drogas "cambió radicalmente su forma de ser" y empezó a maltratarla.

Asimismo, la acusada, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha apuntado que ni siquiera conocía que su marido pudiera estar vendiendo droga en niveles como los que luego descubrió con motivo de un registro efectuado en el domicilio familiar, en Villanueva de Duero (Valladolid), donde la policía se incautó de cocaína por valor de 38.674 euros y de 4.489 euros en hachís, parte de tales sustancias "incluso en la habitación de los niños".

M.R.A. da por buenas las conversaciones incriminatorias que la policía obtuvo contra su persona en siete 'pinchazos' telefónicos en los que se constata la venta de drogas realizada por ella pero rechaza la elevada pena privativa de libertad que el fiscal solicita para su persona, en concreto seis años, amparada en que actuó bajo coacción y en que hoy mantiene a sus pequeños con los 1.100 euros que percibe por su trabajo como oficial de segunda en una fábrica de conservas de la capital vallisoletana.

Buscaban clientes a cambio de rayas 

A renglón seguido, D.S.M, vecino de Fuentespina (Burgos) a quien el fiscal pide nueve años de cárcel, ha corroborado la versión facilitada por el hostelero y, en declaraciones tan solo a su abogada, se ha declarado como mero consumidor, "primero con unos porros y luego con anfetaminas hasta acabar en la cocaína", de la que asegura que consumía entre uno o dos gramos diarios, mientras que otros dos de los encausados, los hermanos J.C. y D.L.F, a los que se piden cinco y seis años, respectivamente, han reconocido haber actuado para el principal cabecilla como "intermediarios" en la captación de clientes para él a cambio de rayas de 'coca'.

El primero de ambos hermanos, en su declaración, ha reprochado al cabecilla haberles "engatusado" con droga, sabedor de su grave adicción, para que le buscaran clientela y también por haberle suministrado en ocasiones sustancia de muy baja calidad que ha calificado de auténtica "mierda", recriminaciones a las que también se ha sumado J.M.R.F.--se expone a cuatro años de prisión--por haberle acosado para que actuara como "captador" de clientes.

También ha rechazado pertenecer a la organización criminal el matrimonio compuesto por J.C.V.D. y M.H. de S.M, que en su día, a mayores del delito de tráfico de drogas, fue imputado por blanqueo de capitales y por fomentar la prostitución en varios pisos de su propiedad, cargos que fueron finalmente archivados.

El primero de ambos ha asegurado que los 39 gramos de cocaína que la policía intervino en el domicilio familiar, sito en Renedo de Esgueva, eran para su autoconsumo y que su esposa, titular de una peluquería, desconocía su existencia, a la vez que tanto él como su pareja han negado de plano que conocieran al 'boss' de la organización y utilizaran sus locales para la distribución de sustancia.

Completado el interrogatorio de los diez encausados, la vista se reanudará el próximo día 13 de diciembre con la práctica de testificales y, en la medida de los posible, de periciales.

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