Viernes 9 de Diciembre de 2022Actualizado 19:15

El 10 de febrero de 2022

Tiempo de lectura: 03:11
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"Falta financiación en ciencia y los altos cargos siguen ocupados por hombres"

Este 11 de febrero se conmemora el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Cristina Romero, CIBIR, ciencia, laboratorio

Rioja2

Cristina Romero recorre desde hace un año y medio los laboratorios del CIBIR con el objetivo de avanzar en el conocimiento que tener del cáncer. Tiene 25 años y puede desarrollar su trabajo gracias a una beca de la Asociación Española Contra el Cáncer: "Es un orgullo haber sido elegida,  es una beca que viene de la sociedad y es importante hacerlo bien. No tienes solo las presión de que tu trabajo salga bien, también de que va a aportar algo a la sociedad"

Este viernes 11 de febrero se conmemora el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia para dar a conocer el papel de las mujeres en el ámbito científico y sus investigaciones, reividicar su acceso y participación plena y en igualdad y ofrecer a la sociedad referentes femeninos.

La investigadora Cristina Romero no los tenía cuando decidió decantarse por estudiar Biología, aunque lo cierto es que no sabía lo que quería hacer. Pero ha habido evolución en estos años: "en mi entorno veo que los niños y las niñas conocen más figuras de científicas", señala.

"Cada vez a las mujeres nos va reconociendo más en la investigación científica y en otras disciplinas. Se nos está empezando a visibilizar bastante, pero me parece bien que se siga haciendo", apunta Cristina Romero.

Porque, aunque asegura que nunca se ha infravalorado su trabajo o se han valorado menos sus ideas "al menos, siendo consciente", hay cosas que hay que seguir corrigiendo: "Somos más mujeres trabajando en ciencia pero los altos cargos siguen ocupados por hombres; es ahí donde se ve el desequilibrio".

Esta bióloga, que trabaja en el grupo de investigación de cáncer de Juan Cabello, está haciendo una tesis que estudiar un grupo de moléculas, conocidas como complejo integrador, que hacen que los daños en el ADN prosigan o se paren. Además, está estudiándolo en un modelo animal de gusanos, no ratones que suele ser lo habitual. 

Durante el ciclo celular, el proceso durante el cual la célula crece y se divide en dos células hijas, existen una serie de puntos de control para asegurar que el proceso se lleva a cabo de manera correcta. Si detecta algún fallo entran en juego una serie de mecanismos, que es reparación celular, para corregir esas alteraciones. 

Su proyecto consiste en estudiar este grupo de moléculas, el complejo integrador, que intervienen en esos puntos de control, ayudando a corregir esos defectos que se producen en el ADN, que son los que están ligados a la aparición de gran cantidad de tumores de pulmón, colón, leucemia. "Consideramos que es muy importante conocer todo lo que se pueda del complejo integrador para dar en el futuro un diagnóstico y ayudar a tratar la enfermedad", avanza prudente Cristina Romero, que puntualiza que todavía la tesis está en fase preliminar y que el primer año siempre es difícil.

"La beca es de tres años (prorrogables a cuatro) y, aunque todavía es pronto, en principio en ese tiempo tendrían que haber salido conclusiones interesantes", añade la bióloga.

La experiencia en el CIBIR está siendo muy gratificante: "es un orgullo trabajar en este centro de referencia, pero además es muy enriqucedor porque es un laboratorio abierto, vemos lo que hacen otros grupos, hablamos con otros jefes, compañeros, te dan ideas..."

Defiende la importancia de darle visibilidad para que la sociedad conozca lo que se hace en ciencia. "Con la pandemia se está empezando a ver que nuestro trabajo sí sirve de algo. Aunque sea por las imágenes que salen de los laboratorios, ya se conoce nuestro lugar de trabajo".

"La mayoría de becas son de fondos sociales; de hecho tengo compañeros que empiezan a trabajar gratis hasta que aparezca un contraro para el grupo", advierte de que la falta de financiación en ciencia todavía es una asignatura pendiente.

Cristina Romero puede trabajar en un laboratorio con 25 años y, con ella, sabremos más del comportamiento del cáncer. Muchas mujeres hace no tantos años ni siquiera soñaban con que la ciencia fuera su lugar. Ahora es importante que los trabajos de investigadoras como Cristina se conozcan para que las niñas quieran ser científicas y no solo en sueños.

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