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El 25 de noviembre de 2010

Tiempo de lectura: 02:24
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Los malos tratos en el resto del mundo

La violencia contra la mujer no sólo es un problema de la sociedad española. Los casos de mujeres maltratadas se repiten en países como Nicaragua, como revela Amnistía Internacional.

Nicaragua

Redacción

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Naciones Unidas ha hecho públicos unos datos escalofriantes sobre este problema que afecta a las sociedades de todos los países del mundo. Según ha destacado la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navy Pillay, en algunos países hasta el 60% de las mujeres ha sido víctima de violencia física al menos una vez en su vida.

Pillay especificó que el 60% de una población de 10 millones de mujeres, significa 6 millones de tragedias privadas, de cicatrices físicas y psicológicas, de familias disfuncionales y niños traumatizados.

La Alta Comisionada considera que ese flagelo es un crimen oculto y subraya que ningún país está cerca de erradicarlo, ya sea rico o pobre, democrático o dictatorial; por lo que a más sectores a apoyar el cumplimiento de las leyes internacionales.

También con motivo de esta fecha, Amnistía Internacional (AI) ha publicado su informe Escucha sus voces y actúa: No más violación y violencia sexual contra niñas en Nicaragua. En el que se puede ver que el problema de la violencia hacia la mujer se presenta en muchas formas y que no es algo único de una sociedad como la española.

En dicho estudio, sigue las experiencias de las mujeres que han sobrevivido a violaciones y abusos sexuales mientras tratan de superar las barreras que obstaculizan su acceso a la justicia y a servicios de rehabilitación. Además, denuncia la falta de ayuda suficiente por parte del Estado nicaragüense a las sobrevivientes para que rehagan sus vidas tras la violencia sexual.

“Cada día, muchas niñas nicaragüenses sufren el horror de la violencia sexual en silencio, por no arriesgarse al rechazo que a menudo sufren cuando hablan de lo sucedido”, ha manifestado Esther Major, investigadora de Amnistía Internacional para Centroamérica.

“Es hora de que las autoridades demuestren el mismo coraje que las valientes sobrevivientes que compartieron sus testimonios con nosotros y rompieron el silencio que rodea a los abusos sexuales”, añadió Major.

Según datos policiales, entre 1998 y 2008 se denunciaron más de 14.000 casos. Dos tercios de las víctimas eran menores de 17 años. Según las denuncias, los autores más habituales de la violencia sexual contra las niñas son familiares y personas que ocupan una posición de poder. El hogar es con frecuencia un lugar peligroso, y muchas niñas que sufren abuso sexual a manos de sus familiares se ven presionadas para guardar silencio.

“La justicia nicaragüense debe servir a todas las personas, no sólo a las que tienen poder y dinero. El gobierno debe transmitir un mensaje claro de que la violencia sexual nunca es culpa de la víctima de violación, que los agresores serán procesados y que las sobrevivientes recibirán el apoyo que necesitan para recuperarse”, ha manifestado Major.

“Lo único que piden las jóvenes víctimas de violación y abuso sexual es que el gobierno nicaragüense proteja su derecho a no sufrir violencia sexual,
y que las apoye para que puedan superar el trauma físico y psicológico causado por esos actos de violencia. Esta es una obligación que Nicaragua ha contraído en virtud del derecho nacional e internacional”, subraya AI.

 

Imágenes cedidas por : Amnistía Internacional (foto: GraceGrace González)

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