Japón, incapaz de controlar la radioactividad

Rioja2

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Si podía sumarse un nuevo factor adverso a toda una semana de calamidades, éste era la meteorología. Y lo ha hecho. Nieve y bajas temperaturas que complican aún más las trabajos en Fukushima, la búsqueda de cadáveres y agravan la crisis energética en ciudades como Tokio. Todo, al borde del caos.

En las últimas horas, los niveles medidos de radioactividad en torno a Fukushima-1 ha variado, situándose por encima de los 3.000 microsievert por hora cuando lo normal es una tasa de 1.000 al año para una persona. Esta medición está hecha sobre el reactor número tres sobre el que se vierte a marchas forzadas una importante cantidad de agua marina para mantener la refrigeración.

Los helicópeteros sobrevolaban hasta última hora la central como pueden para evitar la fusión parcial del núcleo, con la que se liberarían más partículas radioactivas a la atmósfera. A estos esfuerzos se va a unir el trabajo de la Policía de Tokio, que se dispone a trabajar en el cuarto reactor a cañonazos de agua. Éste es uno de lo más afectados por una explosión de hidrógeno y dos incendios.

Más allá de estos intentos, la Compañía Eléctrica de Tokio es muy probable que se decida a reactivar el suministro para bombear agua hacia las instalaciones nucleares combinando estas tareas con el trabajo que los helicópteros tuvieron que suspender el miércoles por los altos niveles de radioactividad.

Precisamente, unas 10.000 personas de 26 localidades de la prefectura de Fukushima han tenido que someterse a los test de radioactividad, que podrían llegar hasta Tokio, donde se vive en medio del miedo y la tensión contenida. La brusca bajada de temperaturas ha obligado a un consumo mayor de energía, que podría dar lugar a un apagón generalizado.

Tan alto es el riesgo que los principales operadores de tren han decidido reducir sus servicios a media tarde junto a otros apagones controlados para desviar electricidad a distintos puntos del país.

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