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El 5 de febrero de 2015

Tiempo de lectura: 06:41
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"Lo más importante es mantener el equilibrio entre la norma y el afecto"

La Fundación Pioneros gestiona RE-Encuentro, un programa en el que los profesionales trabajan con unos padres víctimas de la violencia que se sienten "culpables y fracasados" y unos chavales que se sienten "traicionados".

Programa Re-Encuentro

L. Olave

Los últimos datos ofrecidos por la Consejería de Presidencia y Justicia de la Rioja hablan de que el 30,4 de los casos relacionados con violencia en el ámbito familiar que se denunciaron en 2014 ante la Oficina de Atención a la Víctima del Delito se corresponden a casos de violencia de hijos a padres. Y el último informe de la Fiscalía de La Rioja advierte de que "se observa un aumento de los delitos cometidos en el seno de la familia y es el más cometido por menores en nuestra comunidad".

Cifras y porcentajes demasiado fríos para Ana Calvo y Jesús Vélez de Pioneros. Los dos viven la violencia filio parental en primera persona porque los dos trabajan en el programa Re-Encuentro , un programa de la Fundación Pioneros que cuenta con la colaboración del Gobierno de La Rioja.

¿En qué consiste exactamente el Programa Re-Encuentro?

Ana. Trabajamos en medidas judiciales en medio abierto. De esta forma, lo que nos llega del juzgado es un menor con una denuncia por violencia contra sus padres en el ámbito doméstico familiar. 

Jesús. Un maltrato que suele ser continuado en el tiempo. A través de este programa se le asigna al menor y a la familia distintos profesionales para trabajar con ellos unas terapias durante el tiempo que determine la sentencia judicial.
Nos encontramos con unos padres que se sienten culpables por haber denunciado a sus hijos ya que, en la mayoría de los casos, esa denuncia es lo mismo que una traición. Unos padres además que se sienten fracasados en el ejercicio de la paternidad o maternidad, sienten vergüenza porque una vez que llegan aquí, su situación familiar ya es pública sin olvidarnos de que vienen obligados por un juez.
Jesús. Un punto de partida complicado para ambas partes porque los chavales, por su parte, se sienten traicionados por sus padres, con un gran resentimiento sin olvidarnos de que también vienen obligados. Por esta razón son tan importantes las sesiones de terapia. No queremos identificar al menor como el acosador y a los padres como las víctimas sino que en estas sesiones tratamos de entender qué respuestas dan los padres a ese comportamiento violento del hijo y de dónde viene la necesidad de expresión de la violencia por parte de los chavales. 
Jesús. Lo que queda es una experiencia. Pero de ver una experiencia de fracaso personal a ver una experiencia de superación de los problemas.. cambia totalmente la perspectiva con la que luego ellos se van a desenvolver.
Ana.Pero además de este equilibrio la respuesta podría ser más amplia. Porque en este caso mucho tienen que ver  el tratamiento de los medios de comunicación y también las respuestas en los centros educativos. Sería conveniente una mayor coordinación y un respeto entre los profesionales de la educación y los padres así como una respuesta judicial adecuada y proporcionada.

 

La denuncia será la última salida para las familias que están atravesando este problema.

Ana. Así es. La existencia de una medida judicial implica un proceso muy largo. De hecho, hay estudios que hablan de cuatro años de evolución de la violencia en la familia hasta que deciden denunciar. Por esta razón, en la mayoría de los casos nos encontramos con un problema crónico porque las familias y los chavales llegan aquí cuando ya están desbordados.

Y ¿cómo enfocan estas sesiones?

Jesús. Empezamos abordando lo que llamamos el área social, queremos conocer cuál ha sido su modelo de relación.  No nos queremos centrar únicamente en el aspecto problemático porque estamos convencidos de que es muy difícil, prácticamente imposible, que el 100% de las situaciones en una familia sean conflictivas. Siempre hay momentos en los que la relación familiar funciona y son esas situaciones las que nos interesan. Hay familias que tienen que retrotraerse a momentos muy pasados pero, insisto, son esos momentos los que queremos rescatar y ponerlos en valor porque, a pesar de que el problema que están atravesando lo inunda todo, hay momentos de la relación que son rescatables y positivos.

Ana. Hay veces que los padres acaban viendo a su hijo como una persona que todo lo hace mal de forma que, nuestro trabajo, consiste en rescatar esos comportamientos positivos. Hemos comprobado que, a partir de un punto de vista positivo, se puede generar más confianza en que la familia pueda cambiar y la familia necesita ganar confianza para volver a relacionarse de una forma positiva. Trabajamos por devolver a los padres la jerarquía que muchos han perdido, la defensa de la imagen familiar y la idea de no sentir vergüenza por poner unos límites que antes no existían.

Y ¿una vez cumplida la sentencia?

Ana. Queremos implementar un sistema de seguimiento una vez que la medida judicial ha terminado y comprobar si la familia, pasados unos meses, ha conseguido mantener en el tiempo todos esos cambios. Ver si, ante nuevas dificultades relacionales, son capaces por sí mismos de aplicar las distintas estrategias. Hace unos días hablábamos con una madre y nos confesaba que, las pasadas, habían sido sus mejores navidades. Y, sin duda alguna, es una satisfacción ver que una familia puede reconducir por ella misma una situación que antes se gestionaba de una forma violenta y dolorosa porque si algo tenemos claro es que tanto los hijos como los padres sufren muchísimo.

Jesús. Una vez que las familias finalicen su paso por el programa Re-Encuentro seguirán teniendo problemas y conflictos que deberán gestionar ellos mismos. Los expertos en su proia vida son las propias familias de forma que nosotros, lo único que hacemos en las terapias, es facilitarles una nueva visión de esa dinámica familiar más positiva

¿Se puede determinar un punto de partida o el origen de este tipo de violencia en el seno de la familia?

Jesús. Trabajamos desde la práctica por lo que es prácticamente imposible hablar de generalidades pero también es cierto que, en muchos casos, nos encontramos con cahavales que han vivido en un entorno de violencia, aunque no podemos hablar de causa-efecto, insisto. Patrones relacionales basados en la violencia, exposiciones a la violencia… no es una relación causa-efecto pero sí que hay relación.

Y ¿es más frecuente en un tipo de familia que en otro?

Ana. Nos encontramos con todas las combinaciones posibles pero también es cierto que la mayoría de familias que atendemos son monoparentales. Además, comprobamos que la violencia se dirige más hacia las madres que son la que acuden a terapia. Aunque como ha dicho Jesús antes trabajamos desde la práctica por lo que nos es imposible hablar de perfiles.

La Fiscalía de La Rioja advierte un aumento de este tipo de violencia. ¿A qué creen que es debido?

Ana. Socialmente se está visibilizando más la violencia filio parental pero nosotros sabemos que ha existido desde siempre. Es un fenómeno que ha tendido a ocultarse quizás por la vergüenza que conlleva reconocer este tipo de hechos. Quizás esta mayor visibilización y una mayor concienciación social son las responsables de este aumento de casos. Pero además se están  judicializando temas que antes se resolvían a nivel familiar. Y es una forma, para nosotros, de quitar competencia a los padres en un ámbito que les corresponde a ellos. Y como hemos dicho antes también, parte de nuestra labor es devolver esta responsabilidad como padres de su hijo a pesar de estar en un contexto judicial y en el que finalmente decide es el juez.

Hablaban antes de la satisfacción de ver cómo una familia es capaz, por ella misma, de reconducir una situación que antes gestionaba de una forma violenta. Solucionado el problema, ¿queda alguna secuela?

Ana. Como las que pueden quedar tras vivir una situación estresante. Una experiencia así es una experiencia vital que marca la diferencia con respecto a cualquier otra circunstancia. Cuando las familias nos comentan que son capaces de abordar las situaciones de una forma que no genera el sufrimiento que antes sí o que cuando están enfadados ya no necesitan poner un cuchillo o romper una ventana y son capaces de hablarlo y salir de la situación, es un indicador de que son capaces de gestionar.

¿Son capaces de dar algunas pautas para tratar de evitar este tipo de violencia filio parental?

Jesús. Vivir en una familia ideal, algo que no existe. Cada familia tiene sus circunstancias concretas pero lo más importante es mantener un equilibrio entre la norma y el afecto. Cada familia debe buscar su propio equilibrio porque en una familia un grito puede ser muy violento mientras que para otra puede ser algo relativamente asumible. No hay unas pautas concretas pero, insisto, es importante mantener este equilibrio y dejar claro que quien manda en la cosas básicas son los padres. Los niños, por su parte, necesitan una nutrición emocional, sentirse queridos y respetados para poder valerse por sí solos en el futuro.

Jornada Modelos de intervención en violencia filio parental 

De hecho la Fundación Pioneros, junto a la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio Parental, Sevifip, han organizado para esta tarde la Jornada Modelos de intervención en violencia filio parental Se trata de una jornada abierta al público para presentar los modelos de intervención de las entidades que constituyen esta sociedad, con una mesa de experiencias titulada "Herramientas de intervención en violencia filio-parental en La Rioja. Retos de futuro".

 

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