Rioja2

Miércoles 5 de Agosto de 2020Actualizado 18:00

4 Dirección Proyectos UR cabecera
El 9 de mayo de 2016

Tiempo de lectura: 03:44
|||

Un mito según Eva

Rubén R. Casas

En el tercer aniversario del Círculo Cultural Taurus nos trajeron a una persona con impresionante curriculum, Eva Peña Robledo, que explicó como nadie a un mito Ignacio Sánchez Mejías, doctora en filología con la calificación de sobresaliente Cum Laude, ha trabajado en distintos medios, fue jefa de prensa de M.A. Perera, y en estos momentos está al frente de la comunicación de Paco Ureña. Una auténtica trabajadora e investigadora incansable, que tuvimos el lujo de escuchar y visionarla mientras ella explicaba al legendario Ignacio Sánchez Mejías.

Nació en Sevilla el 6-VI-1891, y no pasó penurias ya que provenía de una familia acomodada, su padre quería que estudiara medicina, pero se iba con un tal José Gómez a torear por ahí. Con el tiempo se hizo un grande en la tauromaquia pero su ansia por descubrirse como torero hizo que cruzara el charco de polizón en un barco con destino a Nueva York pero lo detuvieron. Su hermano Aurelio que vivía en México consiguió rescatarlo y llegó con su hermano sin realmente saber las penurias que pasaría entonces. En 1910 entró en la cuadrilla de José Gómez “Joselito” como banderillero, eran amigos desde chicos y llegaron a ser cuñados. En la faceta de rehiletero fue fijándose en el maestro finalmente dando el paso de tomar la alternativa en Barcelona en 1919 siendo su padrino su amigo, cuñado, su profesor y la persona más influyente en su vida, José Gómez “Joselito” y de testigo Juan Belmonte, todo un cartelón.

Su tauromaquia fue muy importante, en esa época mandaban Joselito y Belmonte, dos monstruos en tauromaquia y el único que llegó hacerles sombra fue Sánchez Mejías. Presenció de primera mano en Talavera de la Reina el 16-V-1920 la cogida gravísima de José Gómez “Joselito” de manos de Bailaor, mientras que Sánchez Mejías tuvo que dar muerte al astado. Horas más tarde Don José Gómez “Joselito” moría en manos de su discípulo, dolor de Ignacio retratado con su cuñado entre sus manos, con una lo sostiene y con la otra le acariciaba, una fotografía que demuestra su sensibilidad, su amor y el vacío que le dejaba su amigo, que vio como se le iba de las manos.

Tras la impresionante carrera de Sánchez Mejías y sus anécdotas, en el 1923 no toreó, al año siguiente sí, pero los empresarios se unieron para no pagar más de 7000 pesetas a las figuras, pero Ignacio defendía que su vida valía mucho más. En 1925 no fue contratado para la feria de Sevilla, pero en una de las tardes se tiró de espontaneo, puso tres pares de garapullos excepcionales a un toro del hierro de Santa Coloma.

Se anunció el 11-VIII-1934 en Manzanares Ciudad Real con toros de Ayala, fue la primera vez que fue al sorteo de una corrida, y él personalmente sacó los fatídicos papelitos de su lote, el toro de número 16 y de nombre “Granadino” le cogió, y cuando lo llevaron a la enfermería dijo que le llevarían a Madrid a ser operado, la ambulancia y las carreteras de entonces le hizo perder mucha sangre además de tiempo y a las horas se le declaró una gangrena y murió en la mañana del día 13.

Artista que traspasó más allá de la tauromaquia, perteneció a la generación del 27, compartiendo amistad y literatura con Federico García Lorca, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Luis Cernuda. En sus años de retiro de la profesión se dedicó a la escritura de guiones teatrales como “Sin razón”, “Zaya”, ·Ni más ni menos” o “Soledad”, todas con elementos taurinos en sus tramas. También fue actor, jugador de polo, piloto, presidente de la Cruz Roja y presidente del Real Betis Balompié. Todo un personaje que traspasó fronteras políticas, de artes plásticas, literarias y humanas.

Estudiando la tauromaquia de Ignacio Sánchez Mejías nos explicó sus deliberaciones sobre una pintura de fama mundial, el famoso Guernica de Pablo Ruiz Picasso, comentando que podía ser una obra sobre el polifacético personaje de Ignacio Sánchez Mejías y una alegoría a su vida y muerte. Aparece el toro que le corneó, un varilarguero, el diestro en el suelo con los aceros en la mano y una flor representando el fin y la esperanza a la vez, la luz tenebrosa inspirada en la lámpara del quirófano, aquel en el que no quiso operarse por no estar ni medio seguro o el personaje detrás del burladero. Y que decir la alusión a su mujer gritando de dolor y su amante, también representada y sabido es que en la realidad la tuvo.

Un torero que quiso ser más grande que su amigo y maestro, pero la literatura se rindió más a sus pies que la tauromaquia.

Un placer el poder escuchar a Eva, con sus opiniones personales y sus estudios realizados entre libros y bibliotecas nos acercó a este personaje, todo un lujo de verdad, Eva nos descubrió un mito.

|||


0 comentarios
Barranco Perdido4 Dirección de Proyectos UR cuadrado
USO DE COOKIES

Le informamos que utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte un mejorservicio, de acuerdo con tus hábitos de navegación. Si continuas navegando,consideramos que aceptas su uso. Puedes consultar nuestra Política de Cookies aquí