Rioja2

Sábado 23 de Junio de 2018Actualizado 16:03

Oferta Formativa FP
El 30 de mayo de 2018

Tiempo de lectura: 02:51

Moción y Confusión

Conrado Escobar

Dice el amigo Pablo Simón, brillante politólogo arnedano, que la inestabilidad es la nueva normalidad. Y mucha razón le asiste, porque parece que lo imprevisible se apropia de toda circunstancia, pero muy especialmente de la coyuntura política.

¿Quién suponía hace años que el desconocido artículo 155 iba a formar parte de las conversaciones cotidianas de los españoles con el mismo desparpajo que se habla del Real Madrid?. Nadie imaginaba que el fanatismo independentista iba a provocar la siempre difícil unanimidad constitucionalista. Cataluña sigue ahí, los delincuentes están fugados o en prisión y el Día de las Fuerzas Armadas se tradujo en un emocionante baño de sano patriotismo en Logroño.

¿Cuándo hemos conocido los españoles un cambio de monarca sin la más mínima violencia y en apenas dos sesiones de Cortes Generales?. Nuestra larga historia era fecunda en conflictos y levantamientos con excusas de coronas y reinados.

Hoy el Rey Felipe ha asumido el timón del Estado con maestría digna de encomio y ganando adhesiones dentro y fuera. 

¿Acaso sospechábamos en esta España ruidosa y genial que pasaríamos en unos meses de ser un país a punto de ser intervenido a convertirnos en una economía pujante en ese espacio exigente que es la UE?.

Pues así son las cosas, en este período de siete años se han precipitado los acontecimientos a vertiginosa velocidad. Y lo que parecían obstáculos insuperables, el Gobierno de Mariano Rajoy los encara con notable templanza.

En este contexto, nos encontramos ante una segunda moción de censura de una izquierda empeñada en el absurdo atajo que solo conduce al despropósito.

En la España democrática resulta perfectamente legítimo el empleo de cuantos instrumentos constitucionales se ofrecen a los partidos políticos.

Sin embargo, las consecuencias de una decisión de este tipo han de ser evaluadas, no solamente por la lógica aritmética de los votos, sino por las consecuencias en aspectos como la economía, el empleo, la estabilidad. Precisamente en el proceso aprobatorio de los Presupuestos, presentar una moción que no cuenta con apoyos suficientes, no parece lo más razonable.

Sin restar importancia a una sentencia que enjuicia hechos delictivos muy lejanos pero sin reproches al Gobierno español, la moción parece una medida un tanto desproporcionada y no añade sino confusión en un momento que reclama estabilidad. Precisamente todas las alertas económicas predicen una pérdida de miles de millones de euros. Y no es un momento para perder sino para sumar.

El PSOE pretende el apoyo de los independentistas catalanes o de Bildu, mientras mantiene su apoyo a las medidas del artículo 155. En un momento especialmente delicado para la estabilidad territorial en Cataluña, el sentido común impone dosis de unidad ante el nuevo desafío independentista.

Resulta incoherente y absurdo que un partido manifiestamente cuestionado en Andalucía por la gestión de los fondos públicos, se despache con una moción de censura y mire para otro lado allí donde gobierna, donde sus ex presidentes se sientan en el banquillo de los acusados.

Es perfectamente comprensible el enfado de una sociedad ante episodios como Gürtel, EREs, Pujol, etc., pero es la misma sociedad la que exige, en nombre del interés general, una estabilidad que a todos ayuda.

Los españoles ya hemos votado, hasta en dos ocasiones recientemente, el resultado es la elección de un presidente que dirige un gobierno con el horizonte del empleo como premisa. 

Una moción de censura no debería nunca sustituir la voluntad de las urnas. Son las urnas las que han decidido que el presidente de los españoles sea Mariano Rajoy.

Una moción de censura es un instrumento constitucional serio que debe emplearse con responsabilidad y no como excusa de poder.

En estos días lo que se ventila es elegir entre la incertidumbre de una izquierda de ruidos y soflamas o la estabilidad del empleo, la educación, la sanidad y el gasto social.



5 comentarios

#5
Sancho 22/06/2018 01:03h

Tienen ustedes que abandonar esa actitud de chulo de barraca para comenzar a comprender la realidad. La de verdad, no la que cuentan en sus ridículos discursos impostados que ensayan frente a espejos improvisados, Se nota demasiado y aunque la impostura siempre formará parte de la Política a ustedes los echamos por sobreactuados y por no cumplir el menor de los requisitos. ¿Cuántos hablan inglés? ¿Cuántos saben hablar en público sin balbucear?. Se trata de premisas ineludibles en un alto cargo del primer mundo. Los payasos que se vayan a otros universos, aqui sobran. Y, que conste, que solamente he hablado de requisitos pedidos a un auxiliar administrativo. Ustedes, la mayoría de los políticos no valen ni para eso.

A favor 0 En contra 0 Denunciar

#4
Sancho 22/06/2018 00:37h

Personalmente lo encuentro cursi y casposo, usted verá. Aunque exista gente que se crea su discurso, muchos lo consideramos un insulto a la inteligencia, usted verá.

A favor 0 En contra 0 Denunciar

#3
Constitucionalista19/06/2018 00:29h

Me parece a mi que para ser usted un representante público debería leerse la Constitución. En las elecciones generales se vota un Parlamento, no un presidente

A favor 0 En contra 0 Denunciar

#2
06/06/2018 22:42h

NO AL DESPILFARRO DE AGUA POTABLE con el riego de calles en Logroño. Luego intentáis lavar la conciencia con supuestas jornadas por un mundo sostenible, apagones de luz por un planeta mejor o la plantación de árboles en La Grajera. Unos CARADURA y SINVERGÜENZAS es lo que sois. CÍNICOS, GOLFOS.

A favor 0 En contra 0 Denunciar

#1
julia04/06/2018 18:49h

La corrupción es lo que se ha convertido en normalidad desde hace decadas. La estabilidad de los mercados se ha sostenido en la "inestabilidad continua" de multitud de vidas silenciosas. La precariedad es la norma que ñllamas estabildad y tu, Conrado, vienes ahora a quejarte porque "o vosotros o el caos". Baja a la tierra.

A favor 2 En contra 0 Denunciar
Conrado Escobar
Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo. Especialista en Ordenación del Territorio por la Universidad Politécnica de Valencia. Experto en Derechos Humanos por la Universidad Strasbourg. Tras una dilatada trayectoria política como diputado, senador, consejero y concejal, es actualmente Consejero de Política Social, Familia, Igualdad y Justicia del Gobierno de La Rioja.
USO DE COOKIES

Le informamos que utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte un mejorservicio, de acuerdo con tus hábitos de navegación. Si continuas navegando,consideramos que aceptas su uso. Puedes consultar nuestra Política de Cookies aquí