Lunes 15 de Agosto de 2022Actualizado 22:34

El 24 de junio de 2022

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¿Nadie puede hacer nada?

Rosa María Lázaro

Vivo en la calle Herrerías desde hace 10 años y hace mucho tiempo ya que tengo la sensación de ser un ciudadano de segunda que vive en un barrio olvidado al margen de la ley. 

Mi calle se convierte de jueves a domingo por la noche en un macro botellón con sus peleas, trapicheos de drogas y gritos continuos, donde nuestros portales se utilizan como urinarios y vomitorios, y así cada fin de semana. Los bares de la esquina permiten sacar las bebidas a la calle y dejan las puertas abiertas, por lo que la música puede oírse en toda la calle y en las casas.

Cuando el descanso de niños y mayores es imposible (a pesar de haberme gastado un dineral en cristales con aislamiento acústico) llamo a la Policía Local y su respuesta es “Sólo tenemos 2 coches” y “Ya sabe en qué calle vive”, y no aparecen nunca por aquí.

Las múltiples quejas vecinales al Ayuntamiento tampoco han servido para nada, por lo que me reafirmo en pensar que soy una ciudadana de segunda que por vivir en mi calle no tengo derecho a que se cumplan las ordenanzas de este Ayuntamiento, que sólo se acuerda de mí para pagar cada vez más impuestos y para venderme su voto.

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Rosa María Lázaro
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